
¿Qué milagro tiene que pasar para que me ames? ¿Qué estrella de el cielo ha de caer para poderte convencer? Que no sienta mi alma sola, quiero escaparme de este eterno anochecer. Dice mucha gente que las mujeres nunca lloran, pero yo he tenido que volver a mi niñez una vez más. Me sigo preguntando: ¿Por qué te sigo amando y dejas desangrando mis heridas? No puedo colmarte ni de joyas ni dinero pero puedo darte un corazón que es verdadero. Mis alas en el viento necesitan de tus besos, acompáñame en el viaje que volar sola no puedo. Y sabes que eres mi príncipe de mis sueños encantados. Cuantas guerras he librado por tenerte aquí a mi lado. No me canso de buscarte, no me importaría arriesgarme si al final de esta aventura yo logrará conquistarte. Y he pintado a mi príncipe en un cuadro imaginario. Le cantaba en el oído susurrando muy despacio. Tanto tiempo he naufragado y yo sé que no fue en vano, no he dejado de intentarlo porque creo en los milagros. Sigo caminado en el desierto del deseo. Tantas madrugadas he perdido en el recuerdo, viviendo el desespero, muriendo en la tristeza por no ver cambiar ese destino.

