Si probaste otros besos, no te dejo por eso; yo no tengo el derecho ni pienso prohibírtelo. ¿Para qué? Si buscaste otros brazos, si te fue necesario, no tendrás que explicarlo; nunca voy a pedírtelo. Si te provocaron otras manos tibias, ¿Yo que ganaría con reprochártelo? ¿Para qué? Si olvidaste mi cuerpo, sin querer evitarlo, yo no voy a juzgarlo, es algo muy tuyo.
Porque sé que a pesar de lo que hagas, eres mío.