Pensar que no es como todo el mundo cree, no son sentimientos quienes me han hecho padecer de una casi incurable depresión, más bien han sido los recuerdos, esos que aún me producen cierta sensación, a veces de consuelo o tranquilidad y otras de tristeza por saber que resbalaron de mis manos. No me aferro a nada más que a la idea vaga de que el tiempo curará todo, pero es difícil, quizás por mi anormal sentimentalismo desarrollado últimamente y además por la soledad que muchas veces me induce a desear tantas cosas que ya he vivido. Lo cierto es que nunca podré describir con exactitud esa sensación de estar flotando en el cielo y repentinamente chocar con el más allá del suelo. Ahora sólo tengo miedo de caer otra vez, puesto que nada me sostiene más que yo misma, sé que es algo fácil de derrumbar. Las ultimas ilusiones me hicieron creer que todo podría estar bien pero no era así, y duele despertar de un sueño totalmente diferente a la realidad, y saber que sólo fueron fugaces ilusiones... ilusiones que me habían renovado la fe pero a su vez, me recordaron que no todo es “color de rosa”, ni tan perfecto como uno estúpidamente suele creer, a pesar de que uno diga “no creo en la perfección”. En el amor no tenemos certeza de nada más que ese momento feliz que vives en algún momento se irá, pero no es algo que uno deba pensar a diario, debemos esquivar de vez en cuando la realidad. Las cosas buenas siempre tienen un fin, aún cuando así no lo queramos ni sintamos que es así. Hoy creo poco en la felicidad, por no decir que en nada, sólo espero de las horas cierta tranquilidad, algún modo para ser más fuerte y dejar pasar las olas en mi mente; creo que no exijo mucho, ni pido nada difícil, sé que todo eso saldrá de mi y créanlo... me lo recuerdo a diario.